Un grupo de 52 familias de San Antonio no puede disimular su felicidad. A partir de hoy dejarán de sufrir por las dificultades asociadas a la discapacidad, como los difíciles accesos para las sillas de ruedas o los baños donde usualmente no caben instrumentos ortopédicos ni existen elementos mínimos de seguridad.
Pensando en sus necesidades, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo ideó el Conjunto Habitacional Cristo del Maipo. Se trata de 52 casas diseñadas y equipadas para personas con discapacidad que hoy fueron inauguradas por la Ministra de Vivienda, Patricia Poblete.
La Secretaria de Estado explica que la iniciativa recoge criterios de integración para las discapacidades, en las viviendas, barrios y ciudades. ?Sabemos que pequeñas adaptaciones representan enormes cambios en la vida de un discapacitado y su familia. Como Estado nos sumamos a este gran esfuerzo por ofrecerles igualdad de oportunidades. Es un excelente ejemplo, que otras familias pueden replicar. Aquí hay una experiencia y un camino recorrido que se puede imitar?.
La Ministra agrega que el sector ha incorporado, además, la discapacidad en sus programas de Vivienda. ?El sólo hecho de contar en la familia con un discapacitado otorga un puntaje especial para quienes postulan a una nueva vivienda. Esto les permite acceder a los programas de viviendas sin deuda para familias vulnerables. Existen, además, subsidios de reparación y ampliación que permiten adaptar las viviendas a las necesidades de la persona con discapacidad?, señala la Ministra Poblete.
Las casas cuentan con puertas más anchas (vanos de 90 centímetros), baños especiales para sillas de ruedas, manillas y tinetas para facilitar un uso más fácil de la ducha, además de rampas de acceso y espacios comunes más amplios que facilitan el desplazamiento de sus ocupantes.
Las 52 casas tienen una superficie promedio de 45 [m2] y consideran un proyecto de ampliación que les permitirá superar los 60 [m2]. Cuentan con dos dormitorios, baño, cocina y living comedor.
El proyecto tuvo un costo superior a los 715 millones de pesos, financiado por el aporte del subsidio del Fondo Solidario de Vivienda y el ahorro de los vecinos, además de la donación del terreno, por parte de la Municipalidad de San Antonio.
VECINOS FELICES Entre los futuros propietarios convivirán vecinos con discapacidades físicas, mentales y sensoriales. Entre ellos, hay 36 jefas de hogar, cinco adultos mayores y 26 niños.
Una de las vecinas es Marta Zamorano, madre de dos mellizas, Kathya y Dominique, ambas de tres años. Las niñas nacieron con dos patologías congénitas que han obligado a su madre a llevarlas a la Teletón, donde han encontrado la ayuda de un equipo profesional.
Kathya nació con el síndrome Sturge Weber, que es una malformación vascular en el cerebro. Se manifiesta en una mancha en el sector parieto-occipital que presiona el nervio óptico, lo cual puede causar glaucoma. Además, a los seis meses, Kathya convulsionó con epilepsia, estuvo un mes hospitalizada y quedó con una parálisis en el lado derecho.
Dominique nació con una malformación congénita conocida como Sindactilia o ?mano hendida?. Esta falta de dedos -según cuenta su madre- se vuelve compleja cuando es objeto de burlas por parte de sus amigos o de rechazo social. ?Sin embargo, no representa un impedimento para ella. En el jardín por ejemplo, la tía me destaca que ella pinta mejor que sus compañeros?, dice, orgullosa.
Por el futuro de sus hijas, Marta se propuso obtener una casa propia, ?para darles un techo seguro y propio?, dice, y agrega: ?Yo estoy feliz con la casa. Mis hijas son personas con capacidades diferentes, no son distintas a otros niños. En esta casa podrán desarrollar sus habilidades y crecer más. Estoy contenta también porque la relación con mis futuros vecinos es bastante buena. Lo más importante es que más allá de alguna diferencia logramos los acuerdos. Queremos tener un lugar digno, que sea nuestro y solidario con nosotros mismos y el resto de la comunidad?.
Los vecinos de Cristo del Maipo adelantan que continuarán con el trabajo mancomunado que les permitió concretar el sueño de contar con una vivienda propia. Ya se organizan para obtener el ahorro que les permitirá postular a un subsidio del Programa de Protección del Patrimonio Familiar (PPPF) con el que buscan ampliar sus viviendas. Además, según cuentan, organizarán actividades para embellecer el conjunto, desarrollar labores productivas y crear una vida de barrio para los niños que crezcan en él.
