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Comienza la Necesidad Habitacional.

El aumento demográfico y la migración campo - ciudad que comenzó a experimentarse en nuestro país desde principios del siglo XX, obligó al Estado a considerar el tema habitacional como una problemática que era necesario abordar, pues se debía dar solución a numerosas familias. Así, comenzaron a observarse las primeras iniciativas para la construcción de viviendas de corte popular, creándose los Consejos de Habitaciones Obreras. Ésta fue una de las primeras iniciativas por parte del Estado

Durante la Reconstrucción de Nuestro País.

Otro hito importante en esta labor que asume el Estado, fue dado por la creación de la CORFO (Corporación de Fomento de la Construcción) y la Corporación de Auxilio y Reconstrucción en el año ?39, instancias que permitieron la creación y reconstrucción de miles de viviendas que habían sido devastadas por el terremoto de Chillán del mismo año. Se impulsó, a través de fondos especiales y préstamos, a las empresas, a propietarios de grandes predios, a obreros y empleados para construir las soluciones necesarias que fue seguida de numerosos esfuerzos para enfrentar la demanda habitacional.

Nace la Corporación de la Vivienda.

En el año 1953 se crea la Corporación de la Vivienda (CORVI) con el objeto de planificar y centralizar todas aquellas iniciativas que permitieran avanzar de forma más eficiente en el ámbito de la problemática habitacional. La CORVI estuvo encargada de la ejecución, urbanización, reestructuración, remodelación y reconstrucción de barrios en directa coordinación con el recién creado Ministerio de Obras Públicas. Sin embargo, la gestión que la CORVI realizaba, debido a la escasez de recursos financieros y de personal técnico, no permitieron modificar substancialmente la problemática habitacional.

Se hace necesario un Ministerio para la Vivienda.

Ya para el año 1965, más de 10 años después de la creación de la CORVI y bajo el Gobierno de Eduardo Frei Montalva, se dicta la Ley Nº 16.391, que da origen al Ministerio de Vivienda Urbanismo, cartera que tuvo como finalidad coordinar y mejorar la acción de las distintas instituciones relacionadas con vivienda y urbanismo: La Corporación de la Vivienda (CORVI), la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU), la Corporación de Servicios Habitacionales (CORHABIT) y la Corporación de Obras Urbanas (COU). Como política principal, el Gobierno planteó, por medio de la acción del Ministerio y de los servicios asociados, la necesidad de masificar el acceso a la vivienda a través de la entrega de sitios urbanizados, la construcción de la vivienda estaba a cargo de las familias beneficiadas. Por otro lado, durante el período del Gobierno del Presidente Frei Montalva, el Ministerio se encarg1ó de abrir espacios para la participación popular en temas de vivienda y urbanismo y canalizarla de modo de dar respuesta a las necesidades e inquietudes planteadas directamente por la gente. Con el Gobierno de Salvador Allende, se priorizó la construcción de viviendas para los sectores de menores ingresos.

Reorganización y Descentralización de las Labores.

A partir del año 1973, la política general del gobierno apuntó a fomentar el rol subsidiario y normativo del Estado, siendo esto también proyectado al ámbito de la vivienda. Por otro lado, buscando la descentralización y la coordinación para un mejor desempeño, se desarrolló un proceso de reorganización y reordenamiento del Ministerio de Vivienda y Urbanismo y sus servicios dependientes. A raíz de lo anterior, en 1974 se crean las Secretarías Regionales Ministeriales (SEREMI), las que tienen como función concretar las políticas de vivienda y urbanismo en su área territorial respectiva, a través de la programación, control, evaluación y promoción de dichas políticas. En síntesis, las SEREMIS se convierten en una prolongación del Ministerio en la Región.

Se crean los Servicios Regionales de Vivienda y Urbanización.

Junto con lo anterior y en el marco de la reestructuración impulsada por el Gobierno, en el año 1976, se establece según Decreto Ley Nº 1.305, que las corporaciones relacionadas con viviendas y obras de urbanismo ya existentes (La CORVI, la CORMU, la CORHABIT y la COU) debían fusionarse y conformar los Servicios Regionales de Vivienda y Urbanización (SERVIU). Los SERVIU se establecieron en cada una de las regiones del país y surgieron como institución autónoma del Estado, relacionada con el Gobierno a través del Ministerio de Vivienda y Urbanismo y/o las respectivas Secretarías Regionales Ministeriales de dicha cartera. La principal función de los SERVIU es desarrollar y ejecutar las políticas, planes y programas que se determinen desde el Gobierno Central o por medio del Ministerio. En resumen, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo se estructura por cada una de las Secretarías Regionales Ministeriales y por los Servicios de Vivienda y Urbanización pertenecientes a cada una de las regiones, incluyendo la Región Metropolitana.

Ministerio, SEREMIS y SERVIUS trabajando.

Los Serviu Regionales en conjunto con la SEREMI correspondiente y siempre en el marco de las políticas planteadas desde el nivel central, han participado directa e indirectamente en la implementación y ejecución de los programas habitacionales dirigidos a suplir las necesidades y demandas de la población de nuestro país. Se encargan de llamar a licitación a las empresas constructoras, las que deben estar inscritas en el Registro Nacional de Contratistas del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, para que construyan las viviendas y luego sean asignadas, a los postulantes inscritos que hayan sido beneficiados con subsidios. Por otro lado y según el programa habitacional, los Serviu pueden entregar un subsidio a las personas, para la adquisición o construcción de una vivienda, según corresponda, estableciéndose una intervención más indirecta del servicio a través de asistencia técnica.

Algunos Programas que se han creado a lo largo de la Historia del Ministerio: En general, desde los inicios del MINVU y de los organismos relacionados, se han creado diferentes formas de dar solución a quienes lo requieren en el ámbito habitacional y urbano. En las décadas del ´20 y '30, las iniciativas estaban fuertemente ligadas a la idea de utilizar los sitios eriazos que se ubicaban en torno a los sectores urbanos y edificar viviendas de carácter social, no sin antes urbanizar los terrenos, elemento que estaba comenzando a ser considerado importante al momento de construir. Sin embargo, no era posible cubrir el gran déficit en este ámbito y surgieron numerosas poblaciones "callampas" que no contaban con las condiciones básicas de higiene y urbanización. Por otro lado, se ayudó con préstamos a los empleados Públicos y particulares para que accedieran a viviendas. Ya en el año 1936 se otorgaba subsidios para la construcción de viviendas para los empleados jefes de familias numerosas; además se otorgaban préstamos para adquirir sólo sitios. Durante los años 40 se dio gran impulso a programas de reconstrucción habitacional y de viviendas populares para empleados de empresas privadas y dueños de predios rústicos. Las construcciones económicas fueron estimuladas con una serie de beneficios y exenciones, beneficiándose con ello a las clases medias que contaban con los recursos para edificar. Con la creación de la CORVI se siguió, aunque de manera más planificada, con la construcción de Barrios, urbanizando y reestructurando de acuerdo a un plan de Vivienda y Planos Reguladores elaborados por el Ministerio de Obras Públicas. El Gobierno, a fines de este período comenzó a incentivar la participación de los privados en el tema de vivienda, estableciendo franquicias que motivaran esto y permitieran, tanto a sectores más desposeídos como a los con mayor poder adquisitivo, satisfacer la necesidad habitacional.
Durante la década de los 60, se priorizó por ayudar a los sectores populares en la solución del problema habitacional, esto mediante programas como la "operación sitio" (construcción sólida entre 27 y 30 mts2) y la denominada "operación tiza" (consistente en la entrega de un sitio urbanizado, donde la familia debía encargarse de la construcción de la vivienda). Durante el Gobierno de Salvar Allende, se dio gran importancia a la construcción de viviendas y edificios por parte de CORVI y CORHABIT, por lo que el MINVU creó departamentos de ejecución directa. Esto se dirigió principalmente a obreros y empleados de empresas del Estado.
En un primer momento, se implementaron Programas como el de Viviendas Básicas (1981) que se alzaba como una vivienda social que permitía dar solución a sectores de la población con menos ingresos, de sectores marginales y allegados, esto por medio de un sistema de puntaje que favorecía a quienes tuvieran mayor número de cargas familiares y ahorro; también se implementaron Programas de Cooperativas (1976-1979) dirigidos a personas de sectores medios y altos, con préstamos de bancos norteamericanos. A partir de 1978 se implementó un Programa de Subsidio Habitacional en el cual la ayuda estatal (un monto determinado que no se reembolsa) se dirigió a jefes de familia, quienes podían pagar parte de la vivienda que adquirían a su elección; los subsidios rurales (1986) también fueron una preocupación del sector, lo que permitió a los propietarios de terrenos rurales construir sus propias viviendas.
Durante la década de los 90, los programas experimentaron variaciones que evidencian la necesidad de adaptación a los cambios y requerimientos de la población. Es por ello que se realizan cambios destinados a ampliar la cantidad de beneficiarios y el acceso a soluciones habitacionales, especialmente a grupos de menores recursos: se creó el Programa Especial para Trabajadores (PET) y el Programa de Viviendas Progresivas (1990), a los que se les asignó gran cantidad de recursos, mientras que el Subsidio habitacional se redujo y se comenzó a llamar Subsidio Unificado. Por otro lado, se creó un Programa destinado a la remodelación Urbana (Subsidio de Renovación Urbana) y un sistema para quienes no tienen gran capacidad de ahorro debido a que deben arrendar viviendas (Leasing Habitacional). Con relación al Subsidio Rural, éste se extendió a los pueblos indígenas y se dio mayor facilidad a quienes no eran propietarios.
El Ministerio de la Vivienda y Urbanismo no se ha podido quedar indiferente a los cambios que ha alcanzado el país. El desarrollo de la economía, las innovaciones tecnológicas y el aumento de las expectativas de las personas, ha provocado la necesidad de enfrentar exitosamente el desafío del futuro, es por ello que durante los últimos años, este Ministerio ha estado revisando las Políticas Habitacionales existentes. Como resultado de este esfuerzo, se generó una nueva política habitacional que comenzó a ser aplicada a comienzos del año 2002, y que proveía de herramientas adecuadas para proyectarnos armónica y eficientemente en el nuevo siglo que se inicia. Se buscó focalizar la acción preferentemente en aquellos grupos de la población que presentan mayor cantidad de dificultades para alcanzar no sólo la soñada vivienda, sino el mejoramiento de su entorno. Esto se tradujo en la destinación de recursos al financiamiento de proyectos de pavimentación, equipamientos comunitarios y parques urbanos, todo con la participación y colaboración directa de los propios ciudadanos-beneficiarios.
Ante la evaluación permanente de las políticas del sector, su aplicación y atendiendo los requerimientos de la población, durante el año 2006 se han estado realizando nuevas modificaciones a los programas existentes de manera de dar respuesta a las necesidades cambiantes de la ciudadanía.
Lo anterior, involucra el surgimiento de nuevos programas, especialmente aquellos dirigidos a propietarios de viviendas que no cuentan con los recursos para hacer mantención, mejoramiento o ampliación de ellas y de los entornos o barrios que habitan.
En cuanto a las modificaciones de los programas existentes, se han concentrado principalmente en aquellos dirigidos a los sectores de menores recursos, de manera de focalizar en la población más vulnerable.
Estos nuevos lineamientos de la Política Habitacional, consideran tres ejes fundamentales: Más Integración, Más Calidad y Más Viviendas. Estos elementos se traducen en la entrega de más y mejores soluciones, con estándares de calidad superiores, con mayor metraje y con una ubicación que permita un mejor acceso a las redes sociales, y de servicios a todos nuestros beneficiarios.
En definitiva, este Ministerio persigue, al igual que en sus comienzos, el mejoramiento de la calidad de vida de los chilenos aunque ahora con una visión más integral que busca formar barrios armónicos, con espacios aptos para la convivencia en comunidad y respetando las particularidades de cada una de las localidades de nuestras regiones.